Me baila el cuerpo,
mis dedos se alargan buscando los huecos que deja el aire;
mi piel se mueve al son que le impone la luz,
cálida y sútil, intensa y fría.
Me dejo arrastrar por esta danza orgánica, continua, ritual.
Bailo intensamente, en rojo, en azul...
bailo la vida que me va marcando el ritmo,
con los pies desnudos con el alma abierta.
5.1.08
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