Douglas Thomé .
Hacía Frío y la promesa aún estaba en pie. Me sentía ajena en aquel metro sin colores.
Danzaba el viento jugando con mi cabello y yo seguía llorando dulzura.
Me acuerdo que coincidimos con el milagro de pisar el mismo lugar y que
tus ojos se fijaron justamente en mí. Pero ya no quedaba más, habían miles de kilómetro entre nosotros, nunca aceptamos esta realidad. Estabamos hechos a nuestra voluntad y seguíamos siendo multicolores...
Y entonces pasó el último tren, salió una lágrima, abrí mis ojos y ahí recordé que nunca había sentido frío a tu lado ...
12.1.08
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